7 razones por las que invertir en una nueva funda para tu sofá de Ikea

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¿Tu sofá de Ikea está destrozado, manchado, lo crees irrecuperable? Te debates entre tirarlo y comprarte un sofá nuevo o comprarle una nueva funda y ver si aún podéis seguir juntos un poco más. Tal vez tu sofá no esté en mal estado pero ya estés cansada de verlo…

Hoy te contamos las 7 razones por las que invertir en una nueva funda para tu sofá de Ikea 

  1. Renovar tu salón por poco dinero

A todos nos pasa igual con la decoración: compramos piezas que a primera vista nos encantan, pero es habitual que con el paso del tiempo nos cansemos de ellas y nos apetezca un cambio. La primera idea puede ser cambiar el mobiliario pero aparte de que económicamente es una opción poco permisible tal vez sea una idea demasiado radical y puedas conseguir el mismo efecto haciendo menos. El sofá es el principal mueble del salón, con una nueva funda y unos cojines diferentes parecerá otro. Si a eso añades unos toques de verde adicionando plantas de interior y algunos detalles decorativos nuevos, tendrás un ambiente totalmente distinto ¡y es más fácil que pintar las paredes!

  1. Darle una segunda oportunidad a tu sofá

El sofá es un mueble especial al que se le acaba cogiendo cariño. (que se lo digan a Sheldon Cooper). Tal vez la funda de tu sofá está deteriorada pero su estructura y cojines están en buen estado. Si te sigue gustando tu sofá es una pena que lo tires. Con una nueva funda estará cómo nuevo, ya verás: Mismo sofá, cientos de posibilidades. Y no sufras si Ikea ya no vende tu funda, en Telas del Sur cada vez vamos incorporando más modelos descatalogados 🙂

  1. Es ecológico

Recuerda las 3 R de la ecología:  Reducir, Reutilizar y Reciclar. Cuando renuevas tu sofá comprando una nueva funda reduces muchos residuos. Por un lado evitas que el mueble que desechas termine en un vertedero y por otro evitas el gasto en energía, residuos y emisiones de CO2 que fabricar un nuevo sofá supone.

Si tus gustos han cambiado o tu estilo ya no es el mismo, antes de comprar un mueble siempre piensa en renovar lo que ya tienes. Cada vez que quieras decorar, piensa en las opciones más responsables y que dañen lo mínimo al planeta.

  1. Tener la posibilidad de lavar tu funda sin dejar tu sofá desnudo

Si tienes niños pequeños o mascotas sabes de qué te hablamos. Tener una segunda funda es muy útil, ya que te permite lavarla tranquilamente e intercambiarlas entre ellas para siempre tener tu sofá perfecto. Di adiós a cubrir tu sofá con sábanas, fulares y demás inventos que nunca terminan de quedar bien.

  1. Seguir la moda

Las tendencias cada vez saltan más de la moda al interiorismo, con una funda confeccionada podrás seguirlas sin miedo a cansarte. ¿Un sofá mostaza? ¿Un estampado vintage? ¿Por qué no probar un terciopelo? Atrévete a vestir tu salón con la moda del momento y cuando cambie la temporada… ¡cambia de funda!

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  1. Es económico

Sin duda adquirir una nueva funda es un desembolso, pero mucho menor que comprar un sofá nuevo o retapizar un mueble. Piensa en el partido que le sacas a tu sofá, una funda te durará años  y te ayuda a aportar un toque extra de confort y diseño a tu salón. ¿Cuánto gastamos en ropa que sabemos que no nos durará la próxima temporada? Antes de desechar tu sofá actual, echa números y te convencerás.

  1. Convertir tu sofá de Ikea en una pieza única

Si estás cansado de ver tu sofá de Ikea en las casas de todos tus amigos: Rebélate! Piensa en tu sofá como un lienzo en blanco donde caben todas las posibilidades. Comprando una funda confeccionada diseñada por ti podrás darle tu toque personal, convertir tu sofá en una pieza mucho más lujosa invirtiendo en textiles de calidad y diseño exclusivos. La imaginación es el límite. Tu sofá quedará tan bonito que solo tú sabrás que es de Ikea 😉

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