Cómo escoger una tela para tu funda de sofá

Las fundas son un buen recurso para renovar un sofá y  lograr un estilo diferente en los ambientes de nuestra casa. Antes de elegir una tela para una funda hay que tener presente las características de cada estancia, ya que los textiles pueden ayudarte a potenciar sus puntos fuertes y disimular sus defectos.

Lo siguiente que debes pensar es en el uso que tiene tu sofá o sillón. No es lo mismo un sofá cama de la habitación de los niños o una butaca del dormitorio, que el sofá principal del salón. Cada uno tiene un distinto nivel de uso y está en espacios funcionales muy diferentes ¿Tienes niños? ¿Mascotas? En este caso sabes que tu sofá se enfrenta a diario a grandes retos y eso también hay que tenerlo en cuenta a la hora de escoger tejido para la funda.Harley 2-Seater Blue Velvet Sofa

Elegir la tela únicamente por su color o diseño no es lo más adecuado. Es aconsejable informarse previamente acerca de su composición y cuidados. Cada tipo de tejido tiene características propias que determinan su rendimiento y sus aplicaciones por lo que es importante poner atención a las mismas.

En general las telas hechas de fibras naturales (algodón, lino, lanas…) son más confortables que las fibras sintéticas pero también más delicadas y resisten peor el paso del tiempo. Ofrecen mejores propiedades térmicas y de suavidad, así como una caída más bonita que las sintéticas, aunque también tienen una mayor tendencia a arrugarse. Pueden  presentar problemas de solidez de colores si les da la luz solar (pierden color con el sol) así que si te decantas por un tejido de este tipo en un color intenso asegurate de que no recibe luz solar directa. En función de cómo sea tu funda es importante tener en cuenta el encogimiento. El algodón siempre encoge algo incluso si está prelavado o sanforizado (un tratamiento especial para evitar el encogimiento), por lo que si tu funda va muy justa tal vez sea mejor lavarla en seco.

Las fibras sintéticas (poliéster, acrílico, poliamidas…) tienen una resistencia mayor al ensuciamiento, lavan mejor y no encogen. Aunque no tienen el confort de las fibras naturales, lo cierto es que el desarrollo tecnológico ha hecho que cada vez más hayan mejorado su acabado ofreciendo propiedades cada vez más similares a las naturales.

Tal vez la  tela ideal son las que tienen una composición mezcla ya que aportan lo mejor de cada uno de sus materiales, siendo una de las más habituales las mezclas poliester algodón.

Respecto al tipo de tela existe gran variedad también. Si lo que buscas es aportar calidez piensa en tejidos suaves y agradables al tacto como la chenilla, la pana o el terciopelo. El color también es fundamental a la hora de abrigar un espacio. Los colores cálidos, tejas, rojos, chocolates… aportan inmediatamente una sensación acogedora a cualquier estancia. Si lo que buscas en cambio es aportar frescor y naturalidad apuesta por las lonetas o panamás  y los colores neutros.

Si tienes niños sin duda opta por tejidos lavables en lavadora y con acabados teflonados (antimanchas). Y si tienes la suerte ya de además convivir con un gato, también conocido como el mejor amigo del tapicero, escoge una tela lo más lisa posible (para que le incite poco a afilarse las uñas en ella) y sobretodo ármate de humor y paciencia

Las casas son para vivirlas y lo bueno de tener un sofá desenfundable es que puedes lavar y cambiar las fundas cuántas veces quieras.

Bruma 8 meses

 

 

 

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